viernes, 16 de septiembre de 2016

RAFA CORRECHER

ULISES RECUERDA UNA MIRADA DE PENÉLOPE

La brasa me calienta
las manos como tú solías hacerlo.

La luz de estas palmeras
cubre a mis hombres, los transforma
en fantasmas de sal.

Qué largas son las noches,

hay puentes que las unen,
que nos unen a ellas.

Piso restos salobres, silencios como arañas,
salitre,
derrota
y el hambre que me llega
como el vino caliente de los cuerpos,

y tienes en la boca
esa palabra que me duele
tanto como los cabos que se aferran
a las traviesas.

El juramento y las miradas
tejen caballos blancos
y en la casa de al lado
ese bendito fuego
da calor todavía,
guarda
y condena.

Penélope naciente:
un mar sobre las rocas
y tu apetito un nuevo territorio
donde las piedras simples vuelcan
su espuma en la genista.

Madre y amante entre pinares,
la gana de tenerte sobrevive
y en el origen
mi escritura dispersa
recoge el humo de los signos,


tu mirada.