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Mostrando entradas de octubre, 2015

ROBERT HASS

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La dificultad de describir un color

Si dijese -al recordar en verano
la mancha roja de un cardenal
sobre la madera pelada y gris del invierno-

Si dijese -la cinta roja del sombrero de paja
de la niña a punto de besar
a su perro faldero, mientras lo acuna 
en el cuadro de Renoir-

Si dijese fuego, si dijese sangre que mana de un corte

O salpicaduras de amapola en el aire alquitranado del verano
en una ladera que azota el viento a las afueras de Fano-

Si dijese, el pendiente rojo en su lóbulo sedoso del que tira

cuando echa las cartas con una baraja de hojas caídas
hasta que salga la que quiere-

Pezón rosáceo, boca-

(Cómo no amar a una mujer
que te hace trampa con el tarot?)
Rojo, dije. De repente, rojo.


de "Tiempo y materiales" . Traducción de Jaime Priede,  Bartleby Editores.

JAIME GIL DE BIEDMA

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Desembarco en Citerea


A Elaine y Tony
Como la luz, la música tiene una calidad fosforescente y suave de sueño recordado. Cerca el mar y la noche tranquila sobre el gran paseo le esperan, avivándole la rara y tenue sensación de estar que se siente en las islas y en los bares.
De vivir en la arena, bajo el sol, son nobles esos cuerpos y capaces de hacer llorar de amor a una nube sin agua, en los que el beso deja un sabor de sal en la saliva, gusto de libertad que hace soñar y sobrexcita al extranjero.
Cuando vaya a dormir, a solas y muy tarde, la nostalgia sucederá a la envidia y al deseo. Nostalgia de una edad del corazón, y de otra edad del cuerpo, para de noche inventar en las playas el mundo, de dos en dos.
No sólo desear, pero sentirse deseado él también. Es ese sueño, el mismo sueño de su adolescencia, cada vez más remoto. Porque le apremia el tiempo,  y en amor -él lo sabe- aunque no tiene aún que dar dinero tiene ya que dar inteligencia.
Mañana por la noche sin luna, sobre el mar, volando hacia su casa,  irá c…

CARLOS BOUSOÑO

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Corazón partidario

Mi corazón, lo sabes,
no está con el que triunfa o que lo espera,
con el juramento mercader
que acecha el buen provecho,
se agazapa, salta sobre la utilidad, que es su querida,

busca ganancia en el abrazo,
obtiene renta de las mariposas y pone rédito a la luz,
cobra recibo por los amaneceres milagrosos,
por cambiante gracia del color
de una invisible rosa apresurada,
dulce y apresurada
como si fuese un hombre o una llama
o una felicidad humana: sí.

Mi corazón no está con el hombre que sabe
de la verdad todo lo necesario
para olvidar el resto de ella,
satisfecho del viento, poderoso del humo,
canciller de la niebla,
rey acaso, pero nunca de sí.




Fotografía:Joyce Tenneson

RAFA CORRECHER

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Viaje

Sonido imperceptible este diluvio;
la carretera tiene algo materno que no ha perdido su semilla;
en un botón de tu jersey luce una luna microscópica; es un código de pájaros y guías que no deja señales en la tierra.
Por eso, tú y yo somos pura necesidad de recobrarse en todo lo inmediato.

ELADIO CABAÑERO

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Carta                                                           A ti, allá en nuestro pueblo
Por el aire los pájaros tan sólo
van,
por el día las nubes siguen
remando cielo, lentas, como brazos abriéndose,
pero una carta vive en las cenizas
y en el escombro liso de los ojos.

Pienso en papeles blancos, dóciles,
busco claras palabras que decirte
en los oídos
ahora que un viento breve se enredará en tus manos,
manos que se reposan en las cosas
que tocas como el golpe de la nieve,
los manejables nombres:
carta de amor, manzana,
vaso de agua cerca de los labios, cosas
que amas y bendices
sus más felices formas allá lejos.

Llega un cometa tuyo y familiar
mientras escribo,
reluce rápido, toca mis rodillas
y tiemblo
como un parque al cumplir un nuevo otoño.
Mientras escribo ensancho la memoria,
me voy allá hasta el pueblo por el campo
con casas pequeñísimas y barbechos en fondo,
con arados allá a vista de pájaro,
-arados escribiendo a Dios derecho-
me entro por las viñas vareadas,
por patios blancos, limpios,
cubiertos con…

SYLVIA PLATH

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Carta de amor
No es fácil expresar lo que has cambiado.
Si ahora estoy viva entonces muerta he estado,
aunque, como una piedra, sin saberlo,
quieta en mi sitio, mi hábito siguiendo.
No me moviste un ápice, tampoco
me dejaste hacia el cielo alzar los ojos
en paz, sin esperanza, por supuesto,
de asir los astros o el azul con ellos.

No fue eso. Dormí: una serpiente
como una roca entre las rocas hiende
el intervalo del invierno blanco,
cual mis vecinos, nunca disfrutando
del millón de mejillas cinceladas
que a cada instante para fundir se alzan
las mías de basalto. Como ángeles
que lloran por la gente tonta hacen
lágrimas que se congelan. Los muertos
tenían yelmos helados. No les creo.

Me dormí como un dedo curvo yace.
Lo primero que vi fue puro aire
y gotas que se alzaban de un rocío
límpidas como espíritus. y miro
densas y mudas piedras en tomo a mí,
sin comprender. Reluzco y me deshojo
como mica que a sí misma se escancie,
igual que un líquido entre patas de ave,
entre tallos de planta. Mas no pienses
que me enga…

FRANÇOIS VILLON

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Balada de las damas de antaño

Decidme en qué comarca, decidme en dónde
encontrar a Flora, la beldad romana;
dónde Archipiada de la luz se esconde
y Thaís que fuera la su prima hermana;
Eco condenada a repetir, lejana,
el cantar del agua, del monte el ruido,
que tan bella fue cuando lo quiso el hado;
mas las mismas nieves del año pasado
¿adónde se han ido?
Decid dónde Heloísa está, la tan juiciosa,
por quien fue castrado y enclaustrado luego
Abelardo el Sabio en Saint-Denis famosa:
pagó con tal pena su imprudente fuego.
¿Dónde aquella reina está, asimismo agrego,
quien a Buridán, que la hubo poseído,
quiso que arrojaran al Sena embolsado?
Mas las mismas nieves del año pasado
¿adónde se han ido?
La reina Blanca como flor de lis
que con falsa voz de sirena cantaba,
Berta la del gran pie, Beatriz, Alís,
Haremburgis que en todo el Maine reinaba,
y la lorenesa Juana, buena y brava, 
que en Rouen quemara el Inglés forajido,
Virgen soberana ¿dónde se han guardado?
Mas las mismas nieves del año pasado
¿adónde se han ido…

RAFA CORRECHER

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Poema diurno del Brooklyn BridgeBalancear las dudas… y luego, volar… Miriam Bermejo
Es complicado volver a hablarte de las nubes, después de verlas tantas veces sus formas me siguen sorprendiendo -se ciñe su contorno en todas las aristas de estos enormes rascacielos e inundan el puente y sus lenguaje.
Se llevan la mirada, que sube desprendida del bronce de este río
-por qué las nubes brillan más sobre la fortaleza de estos arcos.
Sé que al final se esfuman, balancean la claridad, aunque no sé por cuánto tiempo
y camino sin prisa, mezclado entre turistas exploro bosques blancos que cruzan lentamente el acero tendido por la araña que teje sobre el Brooklyn  Bridge.


THOMAS STEARNS ELIOT

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Miércoles de ceniza

I
Porque no abrigo esperanzas de volver otra vez 
porque no abrigo esperanzas
porque no abrigo esperanzas de volver 
ansiando el donde este hombre de este otro sus andanzas 
no lucho por llegar hacia esas cosas 
(¿Por qué no ha de abrir el halcón sus alas ya andrajosas?) 
¿Por qué he de lamentar 
el perdido poder del reino usual ? 

Porque no abrigo esperanzas de conocer otra vez 
la cierta hora de tan incierta gloria 
porque no pienso así 
y porque sé que no conoceré 
la única veraz potencia transitoria
puesto que he de beber, ahí, 
donde florecen los árboles y las vertientes fluyen, 
                                                       porque otra vez no hay nada. 
Porque yo sé que el tiempo es siempre tiempo 
y que el lugar es siempre y solamente un lugar 
y que lo que es actual lo es sólo en cierto tiempo
y para un solo lugar 
me alegro que sean así las cosas
y renuncio a la vez
a la sagrada faz y también a la voz
entonces, como no me es posible pensar que he de volver
me regocijo al t…

PHILIPPE JACCOTTET

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Escucha, mira: ¿no hay algo que sube
de la tierra, de mucho más abajo,
como una luz, en oleadas, como un Lázaro
herido, absorto, en lento batir de alas
blancas -mientras que por un instante todo calla,
y es en verdad aquí donde estamos, asustados,
y no descienden así de más allá del cielo,
a su encuentro, otros vuelos, más blancos
-por no haber discurrido entre raíces de barro-,
y no corren ahora unos contra otros
cada vez más deprisa, a la manera
de los encuentros amorosos?

Ah, piénsalo, dilo, sea lo que sea,
di que algo así puede ser visto,
que sabréis aún correr así,
pero dentro del áspero manto de la noche.

De "A la luz del invierno" 1973
Traducción de Rafael-José Díaz




AMPARO SANTANA

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EL BAILE DE LOS DERVICHES

Me gusta el chocar de los cuerpos,
el baile de la piel,
el vuelo de las manos,
y ese descender
a lo profundo
donde eclosiona la dicha.

Me gusta subir,
habitar los espasmos,
deleitarme en el sabor, el olor...
arrebatarme a los sentidos.

Dejar de existir
y resucitar
y morir
mil veces
en un cálido ahogo.

Existen paraísos rotundos
donde huir
en los frágiles días de final incierto.

Y volar, 
y ser eternos,
por unos instantes.


De "Línea Helicoidal" XXX Premio "Gerardo Diego" de Poesía 2014




CLAUDE ESTEBAN

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I. De la mano del ángel tomé el libro y lo ignoré, y lo comí sin saber leerlo, y hubo primero sobre mi lengua como un sabor a miel y toda palabra por fin dulce, después, cuando lo devoré hasta la última frase, mi corazón se llenó de amargura y el ángel cesó de reír, para siempre.
II. No tuvimos tiempo, creímos que un minuto podía bastar, una mano sobre un brazo, nunca imaginamos que todo había terminado en alguna parte, escrito quizá en un libro que nunca habríamos de leer, sobre todo si hablaba de una mujer, de un hombre, de un jardín.
Traducción: Ernesto Kavi

CARLOS MARZAL

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El corazón perplejo

Desventurado corazón perplejo,
inconsecuente corazón,
                                                 no dudes.
No tiembles nunca más por lo que sabes,
no temas nunca más por lo que has visto.
Calamitoso corazón,
                                          alienta.

Aprende en este ahora
el pálpito que vuelve con lo eterno,
para latir conforme en valentía.
Los números del mundo están cifrados
en la clave de un sol tan rutilante
que te ciega los ojos si calculas.
Ciégate en esperanza,
                                            errátil corazón,
suma los números.
Un orden en su imán te está esperando.

Desde el final del tiempo se levanta
un ácido perfume de hojas muertas.
Respíralo y respira su secreto.
Abre de par en par tu incertidumbre.
No permitas
que encuentre domicilio la tibieza,
ni que este inescrutable amor oscuro
cometa el gran pecado de estar triste.
Acógete a ti mismo en tus entrañas
con tu abrazo más fuerte,
tu mejor padre en ti, tu mejor hijo,
gobierna tu ocasión de madurez.

Insiste u…

VICENTE GALLEGO

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El sueño verdadero

A César Simón, in memoriam


En el cenit del día
un derrumbe se escucha silencioso:
es el ínfimo estruendo
de la nube que quiebra su lograda figura
para ser de sí misma sólo un eco cumplido.

Todo vive muriendo y, sin embargo,
qué arraigado saberse cierto y hondo
en la misma raíz del desarraigo,
qué morada a cubierto en la intemperie,
qué verdad este sueño
cristalino de agosto.



LOLA ANDRÉS

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XL Qué importa que no crea que no existe el vacío.
Hay ojos y tumultos y abandonos. Todo se colma, insiste, importa la derrota iluminada importa si la fuerza es decisiva.
Que los huecos supliquen al aire que los llena no es materia del ser.
Emborrachar las sienes no decide.
Inmensa es la penumbra. Nada deja de sí tras los umbrales.
Todo se empapa en ciernes de una chispa lanzada hacia la voz.

de "Ecuaciones de segundo grado" . Con Eva Hiernaux. Ediciones El Torpe al Timón.