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Mostrando entradas de diciembre, 2013

ABU NUWAS

Un desgraciado hizo alto para interrogar, lamentándose, a
los vestigios y yo hice un alto para preguntar por la taberna de lugar. El llora por las ruinas de los Asad, que ya pasaron. ¡Mal hayas! Dime quiénes son los Banu Asad, Tamim, Qays y sus compañeros Los beduinos no son nadie ante Dios. Que no se sequen las lágrimas de quien llore por una piedra ni halle serenidad el corazón  de quien se inclina por una  estaca. ¡Qué diferencia entre quien describe en la taberna las excelencias del vino y aquél que llora por una zanja y una camella! Deja esas cosas inexistentes y bebe vino añejo azafranado, de ese que separa al cuerpo del espíritu, escanciado por la mano de un joven de fino talle, derecho como una rama de sauce que la fatiga no curva. ¿No ves que el rostro de la tierra brilla revestido con los tapices de Leo? La primavera les ha tejido un brocado recubriéndolos de flores, juntas o separadas, y en su sazón.
Traducción: Josefina Veglison

CARLOS MARTÍNEZ RIVAS

LA PUESTA EN EL SEPULCRO
XIV ESTACIÓN
Cuando ya no me quieras
Cuando ya no me quieras y no podamos estropear nada Porque nada estará vivo y confiado
Cuando tú te hayas ido y yo me haya ido Y todos se hayan marchado Diremos: "Algo se ha perdido. No mucho. Pero algo esencial -un culto, un lenguaje, Un rito -está perdido".
Cuando hayamos dejado de ser esto que somos: Una pareja expuesta al dardo Desnuda y apremiante Mal avenida pero bien enlazada Y nos dispersemos en otros círculos Y nos disipemos en otras charlas
Habrá quien diga: "Aquí dos seres carmesíes Se atraparon. Los vimos balancearse, Estremecerse, volver a la seguridad Y caer"
Para entonces, el zumbido del tractor Volverá a oírse en el fondo del campo
Las chorejas del guanacaste caerán Con un golpe seco frente al portal Pero esos rumores de la vida nos llegarán por separado Y otro sol será tú sol y otra luna será mi luna.
Cuando ya no me quieras
Cuando en la reunión tus ojos Al encontrar los míos ya no digan: "Espera A que acabe co…

ADONIS (Ali Ahmad Said Esber)

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Espejo de una pregunta 

Pregunté y me dijeron: 
la rama cubierta de fuego es un pájaro, 
y me dijeron que mi rostro era una ola 
y el rostro del mundo espejos, 
suspiros de marinero y faro. 
Y vine. 
Tinta era el mundo en mi camino 
y cada estremecimiento una frase. 
No sabía que entre nosotros 
había un puente de hermandad, 
de pasos de fuego y profecía. 
No sabía que mi rostro 
era un barco navegando en una chispa.

De "El teatro y los espejos" 1988 
Versión de María Luisa Prieto





FELIZ NAVIDAD AMIGOS

Truman Capote "Una Navidad"

Primero un leve preámbulo autobiográfico. Mi madre, mujer excepcionalmente inteligente, era la chica más guapa de Alabama. Todo el mundo lo decía, y era verdad. A los dieciséis años se casó con un hombre de negocios de veintiocho que provenía de una buena familia de Nueva Orleans. El matrimonio duró un año. Ella era demasiado joven tanto para ser madre como para ser esposa; era además demasiado ambiciosa: quería ir a la universidad para tener una carrera. De modo que dejó a su marido; y, por lo que a mí se refiere, me puso al cuidado de su numerosa familia de Alabama.
Durante años, rara vez vi a ninguno de mis padres. Mi padre tenía asuntos en Nueva Orleans, y mi madre, tras graduarse, empezaba a abrirse camino por sí misma en Nueva York. En lo que a mí me concernía, ésta no era una situación desagradable. Era feliz donde me hallaba. Tenía a muchos parientes amables conmigo, tías y tíos y primos y, especialmente, "a una" prima ya mayor, co…

ERNST MARIA RICHARD STADLER

Apóstrofe

No soy más que una llama, un grito, y fuego y sed.
Por las angostas hondonadas de mi corazón se lanza el tiempo
como agua oscura, raudo, violento, inadvertido,
y arde en mi cuerpo un signo: la caducidad.

Pero tú eres el redondo espejo por el que resbalan
los crecidos arroyos de la vida
tras cuyo fondo áureo y abundante
las cosas que murieron radiantes resucitan.

En mí arde y se extingue lo mejor. Una estrella alocada
que cae en un abismo de azules noches de verano,
pero la imagen de tus días está en alto y distante,
señal eterna, situada como protección alrededor de tu destino.


Traducción de Ernst Edmund Keil "Tres poetas expresionistas alemanes" Ediciones Hiperión 1998

ERNST MARIA RICHARD STADLER

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Al alba

La silueta del cuerpo está oscura ante la turbia luz
de corridas persianas. Acostado, siento tu rostro vuelto hacia mí como una
          imagen de la eucaristía.
Cuando te desprendiste de mis brazos, tu susurrar "tengo que irme", sólo
          alcanzó los más lejanos portales de mi sueño.
Ahora veo tu mano como a través de un velo, cómo ligeramente pasa la blusa
          blanca por los pechos. Las medias,
ahora, después la falda, el pelo recogido. Ya eres otra mujer, una extraña
          ataviada para el mundo y el día.
Entreabro la puerta. Te beso. Te devuelves, mientras avanzas, un adiós. Y
          te alejas.
Acostado de nuevo oigo cómo se pierde tu pisada suave por el hueco de las
          escaleras,
vuelvo a estar encerrado en el aroma de tu cuerpo que, brotando de las
          almohadas, cálidamente invade mis sentidos.
Amanece aún más. Las cortinas ondulan. Un viento joven y un sol temprano
          quieren penetrar.
Se levantan los ruidos. Música del amanecer. Me duerm…

KENNETH REXROTH

Entre yo y la muerte

para la música de Jimmy Blanton:
                                                              SOPHISTICATED LADY; BODY AND SOUL

Un fervor te abrasa a veces,
Y tú te inclinas ante él, silenciosa,
Cruel y tímida, y a veces
Estás loca de miedo
Y tu desesperación es contagiosa.
La mayor parte del tiempo nos escondemos en nuestros refugios,
Protegiendo nuestros spleens, pretendiendo
Que nuestros vendajes son nuestras heridas.
Pero a veces la rueda del cambio se detiene;
La ilusión se desvanece en paz;
Y de pronto el orgullo ilumina tu carne -
Lúcida como el diamante, sabia como la perla -
Y tu cara, remota, absoluta,
Perfecta y final como la de una bestia.
Es maravilloso mirarte,
Una mujer viva en una habitación
Llena de gente frenética y estéril,
Y pensar en tu encorvado trasero
Bajo tu vestido de terciopelo,
Y el hermoso fuego expandiéndose
Desde tu sexo, quemando la carne y el hueso,
Los increíblemente complejos
Tejidos de tu cerebro vivos
Bajo tu rizado, espléndido pelo.


Me gusta imaginarte…

RAFA CORRECHER

Y renunciar incluso 
a la última página en la orilla afilada
del río, 
los pensamientos
del agua misma,

a su intocable curva convertida en regreso,

y elegir,

y ser,
también el humo.

Y dejar esta tierra,
deshacer equipaje
y caminar hundidos en el barro;

multiplicar una mirada,

y regresar.