domingo, 24 de noviembre de 2013

JOSÉ ÁNGEL GARCÍA CABALLERO

ELEGÍA EN LISBOA


"Náo havia relógios naquela cidade sem tempo."

JOSÉ AGOSTINHO BAPTISTA


Todo lo que dijimos del amor,
esa sangre que se adentra como un sueño en el río
que se acerca a su fin,
tiene esta tarde la áspera caricia
que poseen las preguntas
cuando se adentran hacia su pasado.

Siempre se miente en los regresos,

porque, de pronto, cambia el tacto de la calle
bajo nuestros pies, el asfalto errático
que moldea la vida,
esta ciudad que vuelve a todas las palabras.

 Y ahora ya no importa demasiado
qué tejados te cubren,
qué cafés te resguardan
del miedo al abandono

o debajo de qué avenidas
llegaste a intuir el sonido del mar
-esa sal incolora 
que da nombre al deseo.

Quizá porque lo sabes desde siempre,
tal vez porque se agotan los lugares,
borras de esta ciudad todos sus nombres
como quien borra desde dentro
una cronología de demoras
para llegar al agua,

ese lugar que queda de nosotros
al apartar los restos de la espera.




sábado, 23 de noviembre de 2013

RAFA CORRECHER

El camino de arena que seguían tus pies
todavía en mis ojos,

entrabas en el mar 
despacio,

despreocupadamente
me hacías señas desde lejos,

yo miraba las piedras que había recogido
de la orilla.

En esta habitación tan silenciosa
el reflejo del mar está en las piedras
que guardo en el jarrón.



jueves, 21 de noviembre de 2013

RAFA CORRECHER


Ahora vivo

de aquello que aprendí bajo mil páginas

escritas en el nombre de los muertos



y soy como una esponja

sumisa

que absorbe, sólo absorbe.



Voy a necesitar algo de barro,

taponaré con él puntos de fuga,



seré la resistencia,


0 su fermento nuevo.



domingo, 17 de noviembre de 2013

RECITAL DE JOSÉ ÁNGEL GARCÍA CABALLERO

Recital de José Ángel García Caballero en la GALERIA IMPREVISUAL, Calle Doctor Sumsi, 35 de Russafa, Valencia, próximo miércoles 27 de noviembre a las 19,30.



viernes, 15 de noviembre de 2013

MASCHA KALEKO

CARTA DESDE UNA TIERRA VEHEMENTE
Desde esta tierra extrema yo te escribo
a la sombra de un árbol que ayer aún no estaba
pues aquí crece todo de repente.
Apenas surge un plan, ya se ha cumplido.
Demasiado vehemente es nuestra tierra.
Yo no sé bien si tú
podrías adaptarte a este clima,
admito que yo misma con frecuencia lo temo.
Quema el sol como cólera encendida,
y él madura el grano, tuesta el grano
a su gusto. No puede una fiarse:
hoy representa amor, mañana odio.
A partir de una nada, de una fuente,
nace de pronto un río que veloz
inunda el campo todo entero
y de nuevo decrece en un instante.
Aquello que deseas se cumple sin demora,
pues los deseos tienen un poder evidente
-no deseo maldades, menos mal,
se metería una si no en un mar de sangre-.
Tú miras con deseo a una mujer
y así ya eres un hombre
y tu deseo engrendra un hijo.
Es aquí cada cual igual que el viento,
que esparce sus semillas sin tiempo a preguntar
si han echado raíces.
Observas con cariño alguna estrella
y entonces brilla y te obedece
y lleva tu talento a su apogeo.
Te colma hasta tal punto de venturas
que te corta el aliento. ¡Vente ya!
Sé mi invitado. Aunque es difícil
adaptarse, a aquél que lo consigue
le salta el corazón y se le rompe.

Traducción: Inmaculada Moreno

martes, 12 de noviembre de 2013

GOTTFRIED BENN


Si algo ligero...


Si algo ligero y susurrante te rodea
como el esplendor de las glicinas en este muro,
entonces es la hora de este dolor
en el que no eres rico ni te agotas,

ni como la flor ni como la luz:
llegando en rayos, transformándose,
actuando en torno a formas similares
que entrelazan todo en la única ebriedad,

ese único terciopelo en el que descansa todo,
tan tranquilo e intocado,
trazando las fronteras, suspendiendo el tiempo,
y nada ocurre en ese dolor.



    Traducción: José Manuel Recillas










lunes, 11 de noviembre de 2013

DIANE WAKOSKI

El mecánico

La mayoría de los hombres usan
los ojos
como metrónomo
para marcar el compás
del caminar de una mujer
cómo sus caderas se ciñen
contra la tela, igual que los higos
en el árbol
justo antes de reventar
sus moradas pieles,
para medir qué tanto
de su andar emplea en la cama
de noche,
la jarra del cielo
llenándose de vía láctea
centellea cada vez
que ella mueve los labios.

pero, claro,
los secretos
no son los golpes obvios
en la canción
que cualquier baterista puede dar

oyendo la velocidad del motor
—hecho también de golpes—
tan rápidos,
sutiles, supongo,
que llegan como un sonido continuo
o el corazón que, por supuesto,
golpea sin ventilador
que lo mantenga
fresco;
es una prueba,
un ritmo,
que no podrían ver
aquellos ojos medidores
aunque tal vez haya algunos
con dedos y oídos
tan cerca de los motores
con aceite limpio circulando por los oídos
que depure la sesera,
quizás algunos...

puedan decir
en qué consiste
el secreto sangrar de una mujer

Como mujer
con estrellas untuosas
en todos los puntos
de mi piel
nunca podría
fiarme de un hombre
que no fuera mecánico;
un hombre que usa sus
ojos,
sus manos,
escucha
al
corazón. 


     Traducción: Beth Miller                                          
     Traducción: Beth Miller                                                                                                                                                                  









domingo, 10 de noviembre de 2013

MARIA POLYDOURI

Ni aquí siquiera, en esta tierra extraña donde me ha arrojado,
volteándome la ola de la desventura,
pude encontrar la paz sepulcral de los naufragios.
Por más que la negra sed agite mis entrañas,
aunque mi voz se ahogue gimiendo de dolor, 
siempre seré la víctima con que juegan los sueños.
Cuando esos dos ojos tuyos lucían sobre mí,
rasgando el fondo oscuro de mis pensamientos,
sin darme cuenta hallaba el camino hasta tus labios.
Estoy yaciendo frente a ti, y sueño con palacios
de hadas, como aquellos que prefiere el cuento,
y no veo como entras en la vida igual a un dios, tú, 
y cuán indignas son mis vestiduras...


Traducción: Juan Manuel Macías


viernes, 8 de noviembre de 2013

ARTHUR RIMBAUD

EL DURMIENTE DEL VALLE

Un hoyo de verdor por donde un río suena
engarzando en las yerbas, locamente, jirones 
de plata; donde el sol de la altiva montaña
relumbra: un vallecito amado por la luz.

Un soldado sin casco y con la boca abierta,
al que baña la nuca un fresco berro azul,
tendido bajo el cielo, duerme sobre la yerba,
pálido entre lo verde donde el fulgor se cierne.

Los pies, entre gladiolos, duerme y sonríe, como
sonreiría un niño enfermo, en su sueño descansa,
lo acuna con calor Madre Naturaleza.

Los aromas no logran que lata su nariz;
duerme al sol y una mano reposa sobre el pecho
tranquilo. Con dos puntos rojizos al costado.

Octubre, 1870

Traducción: Antonio Martínez Sarrión


CHARLES BAUDELAIRE

El vino de los amantes

¡Hoy el espacio es fabuloso!
Sin freno, espuelas o brida,
Partamos a lomos del vino
¡A un cielo divino y mágico!

Cual dos torturados ángeles
Por calentura implacable,
En el cristal matutino
Sigamos el espejismo.

Meciéndonos sobre el ala
De la inteligente tromba
En un delirio común,

Hermana, que nadas próxima,
Huiremos sin descanso
Al paraíso de mis sueños.




miércoles, 6 de noviembre de 2013

RAFA CORRECHER


Qué soy en estas manos,

en esta idea
de carne y sangre
enfrentada a un espejo.

Qué cinta 
sujeta
esta corona imaginaria
de palabras.


lunes, 4 de noviembre de 2013

DEREK WALCOTT

EN OTRA PARTE


(Para Stephen Spender)

En algún lugar un caballo blanco galopa con sus crines al
aire
corcoveando en torno a un campo cuyos postes
están rodeados con alambre de espino, y los hombres
rompen piedras o reúnen las gavillas en almiares.

En algún lugar las mujeres están hartas del embozado sollozo del mar, ya que los esquifes de los pescadores
siguen haciéndose a la mar. Es azul como la paz.
En algún lugar están ahítos de historias de torturas.

En algún lugar hubo un arresto.
En algún lugar se recogió una pequeña cosecha
de cadáveres en un camión. Los soldados descansan
en algún lugar junto a la carretera, o fuman en un bosque.

En algún lugar ruge la ira en una conferencia
por una atrocidad. en algún lugar se arranca
una página, y de algún modo el follaje
no parece ya hojas, sino camuflaje.

En algún lugar hay un camarada,
un escritor que yace con los ojos muy abiertos
sobre el tictac de un colchón, que no leerá
esto, ni escribirá. ¿Cómo hacer una pluma?

Y henos aquí libres por algún tiempo, pero
en otro lugar, en una tercera, o una séptima parte
de este planeta, la sumaria culata de un fusil
revienta un cráneo introduciendo en él la idea de un paraíso

donde nada es gratis, donde el aire azul
es frágil como el papel, y todo aquello que escribamos
será sellado dos veces; una carta azul,
su garganta hendida por el abrecartas del estado.

Del otro lado de estos negros barrotes
miran rostros emaciados. Los dedos
se aferran a los travesaños de estas estrofas
y esto ocurre aquí, porque en otro lugar

sus miradas se difuminan en el olvido
tenuemente, como los números sin rostro
que nos desconciertan en la guía
telefónica. Como las masacres del año pasado.

El mundo está libre de culpa. El crimen más oscuro
es hacer de la conciencia una profesión,
sentir a través de nuestros propios nervios el grito silencioso
de las ramas del invierno, interpretar los prodigios como
signos.

Traducción de Antonio Resines y Herminia Bevia




domingo, 3 de noviembre de 2013

MARK STRAND

HUNDE TU ROSTRO EN TUS MANOS

Porque hemos cruzado el río y el viento sólo ofrece un
remolino entumecido de frío y nos hemos adaptado
mansamente, sin esperar ya nada más que lo que nos 
ha sido dado, sin preguntar cómo es que llegamos a este
lugar, no nos importa que nada haya resultado como 
esperábamos. No hay manera de dispersar la niebla en la 
que vivimos, no hay manera de saber que hemos aguantado
un día más. La silenciosa nieve del pensamiento se derrite
antes de que pueda cuajar. Nadie tiene idea de dónde estamos. Las puertas a ninguna parte se multiplican y el presente queda tan lejos, tan profundamente lejos.


Traducción de Julio Trujillo