viernes, 19 de julio de 2013

LEOPOLDO MARÍA PANERO

El noi del sucre

Tengo un idiota dentro de mí, que llora,
que llora y que no sabe, y mira
sólo la luz, la luz que no sabe.
Tengo al niño, al niño bobo, como parado
en Dios, en un dios que no sabe
sino amar y llorar, llorar por las noches
por los niños, por los niños de falo
dulce, y suave de tocar, como la noche.
Tengo a un idiota de pie sobre una plaza
mirando y dejándose mirar, dejándose
violar por el alud de las miradas de otros, y
llorando, llorando frágilmente por la luz.
Tengo a un niño solo entre muchos, as
a beaten dog beneath the hail
, bajo la lluvia, bajo
el terror de la lluvia que llora, y llora,
hoy por todos, mientras
el sol se oculta para dejar matar, y viene
a la noche de todos el niño asesino
a llorar de no se sabe por qué, de no saber hacerlo
de no saber sino tan sólo ahora
por qué y cómo matar, bajo la lluvia entera,
con el rostro perdido y el cabello demente
hambrientos, llenos de sed, de ganas
de aire, de soplar globos como antes era, fue
la vida un día antes
de que allí en la alcoba de
los padres perdiéramos la luz.







martes, 2 de julio de 2013

ENRIC SÒRIA

El poeta regira calaixos 




Record o espina lenta, amor, et pense


Joan Fuster               



Estime la teua adolescència postergada:
mancances, menyspreu i solitud,

l'absurda metafísica rebuda
per fer que et resignares a ser

una entre d'altres coses grises
jugant encadenades en un pati perpetu de col·legi.
Que fàcils de llegir, les fotos velles.


Estime eixa mirada morta de les fotografies,
tots els deserts que amaga, les apagades queixes, la pregària.
Quins tristos quinze anys, quina bellesa.
Quanta desolació que deu haver calgut
per a cristal·litzar una mirada així
(estime eixa mirada que eres tu,
trampa trivial, ho sé, de la fotografia).


Ara, eixa mirada és meua com és meua
la veu dels amics morts,
com alguns cels de Brueghel
i alguns versos de Borges, alguns cossos,
els nostres desamors, aquest poema.
Talismans espinosos que suporte, i que em donen suport:
les ombres més lleials a esta vora del temps.


Quant has canviat.
Que impúdicament fatus
ens fan els anys
i la vertiginosa continuïtat dels gestos.


El poeta revuelve cajones

                                     Recuerdo o espina lenta, amor; te pienso
                                                                                                 Joan Fuster



Amo tu adolescencia postergada:
menosprecio, carencias, soledad,
la absurda metafísica infligida,
para lograr que fueras
otra resignación gris del montón,
jugando encadenada, en un patio perpetuo de colegio.
Qué fácil es leer las fotos viejas.

Amo esa mirada muerta de las fotografías,
los desiertos que esconde, las apagadas quejas, la plegaria.
Qué tristes quince años, qué belleza.
Cuánta desolación habrá sido precisa
para cristalizar una mirada así
(cuánto amo esa mirada que eres tú,
trampa trivial, lo sé, de la fotografía).

Ahora, esa mirada es mía, como es mía
la voz de los amigos muertos ya,
algún cielo de Brueghel
y algún verso de Borges, algún cuerpo,
y nuestro desamor, y este poema.
Talismán espinoso que soporto, y que me da soporte:
la sombra más leal en la orilla del tiempo.

Cuánto has cambiado.
Qué fatuamente impúdicos
nos han vuelto los años,
y la vertiginosa continuidad de los gestos.

Traducción de Carlos Marzal