martes, 31 de enero de 2012

CZESLAW MILOSZ

Elegía para N. N.

Si es demasiado lejos para ti, dilo.
Habrías podido correr sobre las pequeñas olas del Báltico,
atravesar el campo de Dinamarca, la floresta de hayas,
virar hacia el océano, y ya está, cerca,
el Labrador, blanco en esta estación del año.
Tú, que soñabas una isla solitaria,
si temes las ciudades, el parpadeo de los fuegos sobre las autorrutas,
habrías podido tomar el camino de los bosques sordos,
sobre torrentes revueltos y azules, y rastros del ciervo y del reno,
hasta las Sierras, hasta las minas de oro abandonadas.
El Río Sacramento te habría llevado entonces,
por entre las colinas recubiertas de encinas espinosas.
Todavía un bosque de eucaliptos, y estarás en mi casa.

Es cierto, cuando la manzanita florece,
y la bahía es azul en las mañanas de primavera,
yo pienso a mi pesar en la casa entre lagos
y en las redes recogidas bajo el cielo Lituano.
La cabaña donde te despojabas de tu traje antes del baño
se cambió para siempre en un cristal abstracto.
Y en él está la oscura miel de la tarde, junto al balcón,
y las pequeñas lechuzas, graciosas, y el olor de los arneses.

Cómo podíamos vivir entonces, yo no puedo decirlo.
Las costumbres, los trajes, vibran imprecisos,
inconsistentes, tensos hacia el final.
Es tal vez que pensábamos en las cosas tal como son?
El saber de los años fogosos ha enrojecido los caballos ante la forja,
y las pequeñas columnas en el mercado de la aldea,
y los peldaños de madera y la peluca de Mamá Fliegeltaub.

Mucho hemos aprendido, tú bien lo sabes:
cómo nos es quitado, cosa por cosa, todo aquello que no podía ser,
la gente, las comarcas.
Y el corazón no muere cuando uno creyó que debería,
pero sonreímos, el té y el pan sobre la mesa.
Sólo el remordimiento de no haber amado como se debe
esa pálida ceniza de Sachsenhausen
con un amor absoluto, que no está a la medida del hombre.

Tú te has acostumbrado a nuevos inviernos, húmedos,
a la ciudad donde la sangre del propietario alemán
fue raspada de los muros, y a donde él jamás regresó.
Tampoco yo he llevado más de lo que podía, ciudades y país.
No se puede entrar dos veces en el mismo lago,
sobre hojas descompuestas de abedul,
y quebrando una estrecha estría de sol.

Tus faltas y las mías, no fueron grandes faltas,
tus secretos y los míos, no eran grandes secretos.
Cuando te anudan la mandíbula con un pañuelo,
cuando te ponen una cruz entre los dedos,
y a lo lejos un perro ladra, brilla una estrella.

No, no es porque estés tan lejos
que no has venido el otro día, la otra noche.
De año en año madura en nosotros y nos invadirá,
yo, como tú, lo he comprendido: la indiferencia.

Berkeley, 1963



sábado, 28 de enero de 2012

MAREMÁGNUM 44 & EL AZUL DE LOS LÁPICES- PRESENTACIÓN Y RECITAL



Viernes, 10 de febrero de 2012 a las 20 horas.

RAYUELA CAFÉ CULTURAL & COLECTIVO CARPE DIEM
Quieren invitaros a la "Presentación y Recital" de MAREMÁGNUM 44 & EL AZUL DE LOS LÁPICES de los poetas DAVID BENEDICTE Y RAFAEL CORRECHER HARO.
Presentación a cargo de los poetas Antonio Martínez i Ferrer y Luci Romero.
DOS POÉTICAS OPUESTAS; DOS VOCES DISTINTAS, DOS POETAS QUE TIENEN MUCHO QUE DECIROS. IMPRESCINDIBLE.

MAREMÁGNUM 44 es el título del último poemario del poeta madrileño David Benedicte: Reseña del poeta Agustín Calvo Galán...

Juntar a César Vallejo, W.H. Auden, García Lorca, Flavio Briatore, Aznar, Agag, Luis Cernuda, Josep Pla, Crimen y castigo, lo hermanos Karamazov, Gloria Fuertes, Le Monde diplomatique, Darwin, Alberti, Gloria Gaynor y Bob Marley es una manera de disparar con puntería envidiable. Llegar a los cuarenta es la mejor manera de ser joven, y recorrer las playas de España, desde el Cabo de Gata hasta Platja d'Aro, es preguntarse no sólo por el sentido de las vacaciones sino destripar las apariencias y dejar a la poesía en pelotas al sol del verano, tostándose entre turistas y surfistas, tortilla de patatas y bogavante de chiringuito. Al fin, lo kitsch y lo sublime van de la mano y sólo los niños son capaces de nacer desnudos. Nosotros rabiamos y nos apretamos a comer las migajas y, tal como una vez dijo la madre de otro: el poeta se muere de hambre; pero flotamos mientras la poesía nos sirva de salvavidas, flotamos y sonreímos.
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EL AZUL DE LOS LÁPICES (VI Premio César Simón) es el título del último poemario del poeta valenciano Rafael Correcher Haro: Reseña del poeta Iván Brull...

La poesía de Correcher es exigente: una lectura desatenta atenta contra el libro. Requiere cierta paz, cierta limpieza, cierto vuelo. Se mueve en ese reino paralelo que instauran las metáforas, pero nunca se pierde la claridad que éstas vierten sobre nuestras vidas. Hay algo luminoso en la vaguedad serena de estos versos. Esa cosa milagro que las letras exhalan como un tiro de gracia.
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martes, 24 de enero de 2012

RAFA CORRECHER





CARRERA


Una niebla tan densa como el humo
marcaba el lomo de la yegua.

Recuerdo el golpe seco de aquellos cascos en el barro
y un cielo limpio
en el que no existían cortes.

Aquella mancha de sudor en su pelaje
y su inmovilidad después
eran la excusa
para difuminarse entre la hierba
y así escapar
de su jinete,

de mis preguntas,

de aquella terca necedad
en los obstáculos.

viernes, 20 de enero de 2012

RAFA CORRECHER


Tabarca


Siempre te seguirán esos jinetes blancos,

la playa dice ven
cuando, sin darte cuenta,
pronuncias otra vez su nombre
y un camino de sal en tu mejilla
crece.








jueves, 19 de enero de 2012

RAFA CORRECHER

APUNTE PARA DÍA NUBLADO

No puedes ver el cielo gris
porque tus ojos viajan
a las profundidades
buscando
ballenas en las nubes.




jueves, 12 de enero de 2012

RAFA CORRECHER




SIN ROSTRO

Deshabitada.

Era ya transparente a sus desprecios.

El nombre de su sexo
en las paredes
decía que no hay mapas ni arboledas.

Pero también conoce
ladrillos que se agrietan en sus ojos,

y entre las uñas
sus miedos no son más
que aquella piel vencida del verdugo.