viernes, 26 de noviembre de 2010

RAFA CORRECHER

Albada

Perdido, rompe el sol
la llave del instante
y arrastra
la arena de su génesis.

Sus gotas de ternura envenenada
congelan
esta breve parábola del vidrio y del espejo.



lunes, 15 de noviembre de 2010

RAFA CORRECHER

Imaginación



Me explicaré:



ella tan sólo observa los conceptos,

pero dibuja luces

como veletas que señalan

manecillas

de relojes parados

en los minutos del domingo.



Horas tangentes

con el alba y la sombra,

espacios sin tiniebla

donde

madurar es disolver el agua de los ojos,

cortar su ligadura

para elevar un labio en las pupilas.

viernes, 12 de noviembre de 2010

RAFA CORRECHER

Magulladuras,
pequeñas ventanas de dolor abiertas dónde.

Respirar significa
anochecer en un presagio
y nunca es suficiente toda la verdad,
hay que dejar algo para las despedidas,
para cuando a uno se le olvida tener sombra
y suaviza sus oquedades
con un puñado de imposibles.


RAFA CORRECHER

Ese chasquido fue el invierno,


la rama que se rompe en la conciencia

cuando madura un epitafio.



Porque no todo es como rastro

o pista de sucesos,

no es fácil explicar

con reglas de dudosa exactitud

vaivenes subjetivos

y savia sin origen.



Se trata

de injertos diferentes que no sangran,

partículas remotas forzando su volumen,



la carne de cañón en las ideas.


jueves, 11 de noviembre de 2010

LOGICAMENTE

Somos capaces de construir una verdad absoluta y asumirla pero esa edificación interior nunca es fiable cuando nos exponemos a los vaivenes del sentimiento, al salto al vacío de la emociones.

Si la pasión nos deja ciegos mostramos una incapacidad manifiesta para conciliar la razón con el impulso interior que nos transforma en universos completamente desprotegidos, faltos de toda energía de reacción.

Pensar un momento es la llave, no para alejar todas las dudas pero si para revestirnos de una pátina de razón indefinida a partir de un punto de partida: la pesadilla de la lógica o la construcción de dos polos absolutamente complementarios pero diferentes en su capacidad de razonamiento, luz y sombra, precisión intelectual y precariedad emotiva pero necesaria.


lunes, 8 de noviembre de 2010

DIEZ MI PIES

El amanecer divide la percepción en dos zonas de luz, una que nace desde la tierra hasta nuestros ojos y otra que parte desde estos hasta el foco emisor de energía que, paradojicamente nace desde abajo como un reflejo.
Así, la luz no nos llega desde arriba sino desde el punto más profundo, creando una zona de sombra desde el espejismo de la percepción, un fantasma razonado en la mente del propio observador, que le induce a creer que la contemplación del paisaje no concuerda con los primitivos relieves conocidos, generando en el individuo una sensación de asombro insatisfecho, definido en las lineas de la propia precariedad del elemento de juicio.

domingo, 7 de noviembre de 2010

UNO MISMO

Juzgar o juzgarse.

Realmente, si uno es lo suficientemente hipócrita como para juzgar a los demás es probable que en esa porción de falsedad alterada cobije una alternativa plausible de certeza para realizar un más que estimable examen de conciencia. Porque esa realidad invoca desde su fondo, desde su construcción de futuro, una localización para la autocomplacencia en la palabra interior que conforta la duda propia e incluso, también a veces la ajena.

Aunque, a veces, todo esfuerzo por analizar los hechos del comportamiento propio sea esteril, siendo necesario en ese caso, propiciar un veredicto o un consejo externo a nuestra voluntad sin que esta última quede mediatizada por otros elementos que no sean los puntos de vista subjetivos iniciados en la mirada del contrario, de aquel que observa desde cerca nuestra cotidianidad más rastrera y común. Aun así, el criterio de observación presentará un sesgo apreciable de exactitud contemplado desde nuestra propia posición, añadiendo además a la opinión del otro, un elemento de menor fiabilidad, la empatía del observador y su escaso conocimiento de nuestras zonas oscuras.